queremos ayudarte a encontrar el equilibrio perfecto entre tu ingesta de alimentos y tus necesidades para alcanzar una mayor calidad de vida.

Una dieta equilibrada es aquélla que contiene todos los alimentos necesarios para conseguir un estado nutricional óptimo. Este estado de gracia nutricional es aquél en que la alimentación cubre los siguientes objetivos:

 

1.  Aportar una cantidad de nutrientes energéticos (calorías) que sea suficiente (ni más ni menos) para llevar a cabo los procesos metabólicos y de trabajo físico necesarios.

2. Suministrar suficientes nutrientes con funciones plásticas y reguladoras (proteínas, minerales y vitaminas). Que no falten, pero que tampoco sobren.

3. Que las cantidades de cada uno de los nutrientes estén equilibradas entre sí.

 

Algo en principio muy sencillo, pero que aún hoy día es el campo de batalla de cuatro quintas partes de la humanidad. Por otro lado es inevitable pensar en la relación de una mala alimentación con determinadas enfermedades como problemas cardiovasculares, diabetes, obesidad, cáncer…Por eso queremos ayudarte a encontrar el equilibrio perfecto entre tu ingesta y tus necesidades para alcanzar una mayor calidad de vida.

 

Algunas consecuencias comunes de una mala alimentación: 

 

– Acné

– Insomnio

– Propensión a lesiones

– Ansiedad

– Estado anímico

– Rendimiento académico, laboral o deportivo.

– Problemas de circulación

– Falta de calcio*

 

*Por ejemplo, este último caso se trataría de la siguiente forma:

 

Si necesitamos calcio lo primero que debemos hacer es ingerir productos que lleven calcio, pero tenemos que tener en cuenta que algunas proteínas animales inhiben la absorción de calcio, con lo que no debemos mezclarlos en la dieta. Además, para mejorar el funcionamiento de la bomba que mueve el calcio al interior de nuestras células necesitaremos incrementar la ingesta de potasio.

 

Alimentos especialmente ricos en potasio son frutas, verduras de hoja verde, patatas, coliflor, legumbres, apio, tomates, pepinos y berenjenas. Deficiencias de magnesio y cinc disminuyen aún más la actividad del mecanismo de transporte del calcio. En las personas con riesgo de osteoporosis se recomienda por tanto una ingestión mínima de magnesio y zinc. La vitamina D ayuda también a su absorción en el intestino. Buenas fuentes alimenticias de vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, la clara de huevo y pescados azules como el salmón, las sardinas y el atún. Pero la mayor fuente de esta vitamina es sin duda la exposición regular a la luz del sol.

 

Teniendo en cuenta todos estos aspectos es aconsejable la ingesta de una serie de alimentos en los que se consiguiera un aporte extra de calcio, de potasio, de vitamina D, de magnesio y de zinc y evitaría aquellos alimentos que tuviesen inhibidores del calcio.